Ser director de cine en España es como ser torero en Japón.
Si el cine consigue que un individuo olvide por dos segundos que ha aparcado mal el coche, no ha pagado la factura del gas o ha tenido una discusión con su jefe, entonces el Cine ha alcanzado su objetivo.
También quise expresar la fuerza del cine para esconder la realidad mientras entretiene.
Trabajar en el cine era vergonzoso, era lo más despreciable. Gracias a Dios se inventó la televisión.