Me voy de la casa junto al ruiseñor ¡Cuídala caracol!.
Mejor ser criado en buena casa que amo en mala.
Mi casa se puebla de arlequines cuando hay ruido de besos en el aire.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Mi gente, mi casa, mi poco de fe... Me llaman, me emplazan, me dicen...volve.
Mujer ordenada, con poco llena su casa.
Ninguna casa debería estar nunca sobre una colina ni sobre nada. Debería ser de la colina. Perteneciente a ella. Colina y casa deberían vivir juntas, cada una feliz de la otra.
No debes quejarte de la nieve en el tejado de tu vecino cuando también cubre el umbral de tu casa.
No hay más goces reales en el mundo que el amor fiel de la casa, y la amistad en los pocos hombres buenos.
No hay que empezar la casa por el tejado.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
No puede un viejo solo llenar toda una casa, un rincón de los campos, una granja. No puede. Así un anciano guarda la casa solitaria, en la noche de invierno. Y está solo. Está solo.
No se comprende como las mujeres no triunfan todas, no teniendo en casa, como no tienen, a ninguna mujer que se lo impida.
No se debe ir por carne a casa del lobo.
No se sabe quien goza más; si la mujer cuando se casa o el hombre cuando enviuda.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Nunca es largo el camino que conduce a la casa de un amigo.
Nunca olvides tu casa.
Nunca salgas de tu casa durante una discusión con tu esposa.
Para conocer a la gente hay que ir a su casa.
Para hacer de una casa un hogar se necesita vivir mucho en ella.
Por la calle del ya voy se va a la casa del nunca.
Que ni una palabra ni una mirada obscena manchen la casa en donde haya un niño.
Quien busca la felicidad fuera de sí es como un caracol que caminara en busca de su casa.
Quien casa una hija, gana un hijo.