Todo hombre tiene tres variedades de carácter: el que realmente tiene; el que aparenta, y el que cree tener.
Todo les sale bien a las personas de cáracter dulce y alegre.
Un hombre de carácter podrá ser derrotado, pero jamás destruido.
Una posición eminente sin nobleza de carácter, culto sin veneración, prácticas funerarias sin sincero dolor: he aquí situaciones que no soporto.