No soy un completo idiota. He perdido la cabeza.
Nuestra cabeza es redonda para permitir al pensamiento cambiar de dirección.
Quien conserva su cabeza de niño, conserva su cabeza.
Quien no tiene cabeza, ha de tener pies.
Ser pobre y parecerlo es el método más seguro para nunca levantar cabeza.
Si pudiéramos observar el interior de la cabeza de un jugador de ajedrez, encontraríamos ahí un mundo lleno de sentimientos, imágenes, ideas, emoción y pasión.
Si Sócrates levantara la cabeza y viera filósofos que se niegan a opinar del terrorismo, de la clonación... se volvería a morir.
Somos un pueblo que no quiere conservar mucho del pasado en la cabeza. Se considera malsano en Norteamérica recordar errores, neurótico pensar en ellos, psicótico analizarlos seriamente.
Tantos hombres en la cabeza y todo lo que han dicho. Y, sin embargo, uno mismo tiene que encontrarlo otra vez y decirlo.
Tenemos la cabeza para ganar dinero y el corazón para gastarlo.
Un hombre de estado debe tener el corazón en la cabeza.
Un hombre no es sólo lo que está comprendido entre pies y cabeza.
Un hombre sabio debe tener dinero en su cabeza, pero no en su corazón.
Una cabeza sin memoria es como una fortaleza sin guarnición.
Una mujer sensible debería ser guiada por su cabeza cuando busque un marido y por su corazón cuando busque un amante.
Y ese miedo idiota de verte viejo y sin pareja; te hace escoger con la cabeza lo que es del corazón.