Con bondad, se adquiere autoridad.
Cuando el amor es feliz lleva al alma a la dulzura y a la bondad.
Cuando las familias individuales han aprendido la bondad, entonces la nación entera ha aprendido la cortesía.
De dinero y bondad, siempre la mitad.
De lo que llaman los hombres virtud, justicia y bondad, una mitad es envidia, y la otra no es caridad.
Dondequiera que vayas, busca siempre la belleza y la inmensa bondad de dios.
El matrimonio es la escuela segura del orden, de la bondad, de la humanidad, que son cualidades mucho más necesarias que la instrucción y el talento.
El orgullo interviene más aún que la bondad en nuestras represiones a quienes han cometido algún yerro, y les reprendemos más que para corregirles, para convencerles de que estamos exentos de él.
El único símbolo de superioridad que conozco es la bondad.
En el mundo hay bondad y maldad. Justicia e injusticia. Árboles y tortugas. Hay muchas cosas.
En la bondad se encierran todos los géneros de sabiduría.
Gran parte de la bondad consiste en querer ser bueno.
Hay sonrisas que no son de felicidad, sino una manera de llorar con bondad.
He deseado para ti todo el bien y me acompaña la bondad del amor.
La amistad es un acuerdo perfecto de los sentimientos de cosas humanas y divinas, unidas a la bondad y a una mutua ternura.
La bondad es el principio del tacto, y el respeto por los otros es la primera condición para saber vivir.
La bondad es la única inversión que nunca quiebra.
La bondad o la maldad de los actos la determina su fruto.
La bondad se abre paso suavemente.
La confianza en la bondad ajena es testimonio no pequeño de la propia bondad.
La conmiseración con los animales está íntimamente ligada con la bondad de carácter, de tal suerte que se puede afirmar seguro que quien es cruel con los animales, no puede ser buena persona. Una compasión por todos los seres vivos es la prueba más firme y segura de la conducta moral.
La gente que cesa de creer en dios o en la bondad todavía suele creer en el demonio. No sé por qué. O sí lo sé: la maldad es siempre posible, la bondad es una dificultad eterna.
La sencillez, la bondad, la fé, el amor y la alegría, son magníficas piedras para edificar la casa de la vida.
La ternura y la bondad no son signos de debilidad y desesperación, sino manifestaciones de fuerza y resolución.
La verdadera bondad del hombre sólo puede manifestarse con absoluta limpieza y libertad en relación con quien no representa fuerza alguna.