El hombre que no sabe correr, saltar, nadar... es como un automóvil en el que sólo se emplea la primera velocidad.
La ciudad venidera dependerá de la carrera entre el automóvil y el elevador, y cualquiera que apueste por el elevador está loco. . .
Un cliente puede tener su automóvil del color que desee, siempre y cuando desee que sea negro.
Un paisaje se conquista con las suelas del zapato, no con las ruedas del automóvil.