Lo más difícil de aprender en la vida es qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar.
Lo poco que he aprendido carece de valor, comparado con lo que ignoro y no desespero en aprender.
Nuestras horas son minutos cuando esperamos saber, y siglos cuando sabemos lo que se puede aprender.
Personalmente siempre estoy dispuesto a aprender, aunque no siempre me gusta que me den lecciones.
Por cada persona que quiere enseñar, hay, aproximadamente, treinta personas que no quieren aprender.
Primero tienes que aprender las reglas del juego. Luego tienes que jugar mejor que nadie.