Sí, están equivocados, porque no saben. Y si supieran. . . Nada. Ni estarían equivocados.
Sí, esto está mal. Pero estuvo bien. Y ahora no comprendo cómo pudo estar bien. Y ahora no comprendo cómo puede estar mal.
Sí, me apartaré. Prefiero lamentarme de tu ausencia que de ti.
Sí, son millones de estrellas. Y millones de estrellas son dos ojos que las miran.
Sí, trataré de ser. Porque creo que es orgullo no ser.
Sí, ya he oído todo. Ahora sólo me falta callarme.
Sin esa tonta vanidad que es el mostrarnos y que es de todos y de todo, no veríamos nada y no existiría nada.
Situado en alguna nebulosa lejana hago lo que hago, para que el universal equilibrio de que soy parte no pierda el equilibrio.
Te asusta el vacío, ¡y abres más los ojos!.
Toda persona anónima es perfecta.
Todo es como los ríos, obra de las pendientes.
Todos pueden matarme, pero no todos pueden herirme.
Trátame como debes tratarme, no como merezco ser tratado.
Tú crees que me matas. Yo creo que te suicidas.
Un alma santa no nace de un paraíso; nace de un infierno.
Un corazón grande se llena con poco.
Un poco de ingenuidad nunca se aparta de mí. Y es ella la que me protege.
Una cosa sana no respira.
Una flor en la mano muere, apagando una estrella.
Una luz que alumbra muchos caminos, no alumbra un camino.
Uno es uno con otros; solo no es nadie.
Vengo de morirme, no de haber nacido. De haber nacido me voy.
Y si crees que eres como cualquier ser, como cualquier cosa, eres todos los seres, todas las cosas. Eres el universo.
Y si llegaras a hombre, ¿a qué más podrías llegar?.
Y si no pudiera alejarme de mí, no podría acercarme a nadie, a nada. Ni a mí.