Ha sido correcto conmigo todo el universo, menos el hombre, mi semejante.
Hallarás la distancia que te separa de ellos, uniéndote a ellos.
Hallé lo más bello de las flores en las flores caídas.
Han dejado de engañarte, no de quererte. Y te parece que han dejado de quererte.
Has venido a este mundo que no entiende nada sin palabras, casi sin palabras.
Hay caídos que no se levantan para no volver a caer.
He llegado a un paso de todo. Y aquí me quedo, lejos de todo, un paso.
Herir al corazón es crearlo.
Ir derecho acorta las distancias y tambien la vida.
Iría al paraíso, pero con mi infierno; solo, no.
La confesión de uno humilla a todos.
La has llamado con los mejores nombres y aún no la quieres. Es que aun te falta llamarla con los peores nombres para quererla.
La pobreza ajena me basta para sentirme pobre; la mía no me basta.
La primavera del espíritu florece en invierno.
La razón de todos es un monstruo y la razón de uno...es la razón de uno.
La razón se pierde razonando.
La savia que alimenta la memoria del alma humana casi está seca. ¿Morirá la memoria del alma humana?.
La tierra tiene lo que tú levantas de la tierra. Nada más tiene.
La verdad tiene muy pocos amigos y los muy pocos amigos que tiene son suicidas.
Las alturas guían, pero en las alturas.
Las cadenas que más nos encadenan son las cadenas que hemos roto.
Las dificultades también pasan como todo pasa, sin dificultad.
Las pequeñeces no son lo eterno, y lo demás, todo lo demás, lo breve, lo muy breve.
Lleve cada uno su culpa y no habrá culpables.
Lo eterno es el producto de efímeras vidas.