La felicidad recupera en altura lo que le falta en longitud.
La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes.
Para disfrutar de lo sencillo se requiere de cierta altura.
Un alma se mide por las dimensiones de sus deseos, como se juzga una catedral por la altura de sus campanarios.
Y mi noción del conocimiento es: elevar toda profundidad hacia mi altura.