Claro que el café es un veneno lento; hace cuarenta años que lo bebo.
El té carece de la arrogancia del vino, del individualismo consciente del café y de la inocencia sonriente del cacao.
La dueña de casa debe preocuparse de que el café resulte óptimo, y el dueño de que los vinos sean de primera calidad.
La mujer es como una buena taza de café: la primera vez que se toma, no deja dormir.
Se cambia mas fácilmente de religión que de café.
Si no hay café para todos, no habrá para nadie.
Un matemático es una máquina para transformar café en teoremas.
Y juro por mi qué solo fui por un café, pero te vi.