Si no tuviéramos defectos no sentiríamos tanto placer descubriendo los de los demás.
Si tuviésemos suficiente voluntad casi siempre tendríamos medios suficientes.
Solemos perdonar a los que nos aburren, pero no perdonamos a los que aburrimos.
Todo el mundo se queja de no tener memoria y nadie se queja de no tener criterio.