Es más fácil conocer al hombre en general que a un hombre en particular.
Es necesario tener tanta discreción para dar consejos como docilidad para recibirlos.
Es una prueba de poca amistad no darse cuenta del retraimiento de la de nuestros amigos.
Hay poca gente lo bastante cuerda que prefiera la censura provechosa a la alabanza traidora.
La adulación es una moneda falsa que tiene curso gracias sólo a nuestra vanidad.
La calumnia siempre es sencilla y verosímil. Y en esto se diferencia muchas veces de la verdad.
La clemencia de los príncipes a menudo no es más que política para ganarse el afecto de los pueblos.
La duración de nuestras pasiones depende tan poco de nosotros como la duración de nuestra vida.