Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una agüela mía, que son el tener y el no tener.
El aburrimiento no puede existir donde quiera que haya una reunión de buenos amigos.
El fin de tener una mente abierta, como el de una boca abierta, es llenarla con algo valioso.
El gobernante debe tener energía sin fanatismo, principios sin demagogia y severidad sin crueldad.
El hombre corriente, cuando emprende una cosa, la echa a perder por tener prisa en terminarla.
El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida.
El mejor medio de conservar los amigos es no pedirles ni deberles nada.