No existe para el hombre más que una verdadera desdicha: incurrir en falta y tener motivo de censura contra sí.
No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo.
No extrañéis, dulces amigos,que esté mi frente arrugada: yo vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas.
No habrá nada que te pueda asustar si te niegas a tener miedo.
No hace falta conocer el peligro para tener miedo; de hecho, los peligros desconocidos son los que inspiran más temor.
No hay nada repartido de modo más equitativo que la razón: todo el mundo está convencido de tener suficiente.
No hay ningún general que no crea tener los mismos derechos al trono que yo. No hay ningún hombre influyente que no crea haber dirigido mi marcha el 18 de Brumario. Estoy obligado, pues, a ser muy severo con estos hombres. Si me familiarizase con ellos no tardarían en repartirse mi poder y el tesoro público. No me quieren, pero me temen, y eso es suficiente.
No hay ningún hombre absolutamente libre. Es esclavo de la riqueza, o de la fortuna, o de las leyes, o bien el pueblo le impide obrar con arreglo a su exclusiva voluntad.
No hay que ser pesimista ni tener esperanza.
No hay que tener miedo de la pobreza ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedo
No me gusta la palabra tolerancia, pero no encuentro otra mejor. El amor empuja a tener, hacia la fe de los demás, el mismo respeto que se tiene por la propia.
No necesito amigos que cambien cuando yo cambio y asientan cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor.
No podemos tener un pensamiento tan simplista y constreñido como para negar todo lo que nos parezca imposible.
No podemos tener una revolución que no involucre y libere a las mujeres.
No presuma de tener ciencia quien no tiene experiencia.
No puede el médico curar bien sin tener presente al enfermo.
No puedes hacer una revolución para tener la democracia. Debes tener la democracia para hacer una revolución.
No puedes tener una vida positiva y una mente negativa.
No puedo contentarme con tener razón yo solo.
No se acaba el amor solo con decir adiós, hay que tener presente que el estar ausente no anula el recuerdo, ni compra el olvido, ni nos borra del mapa.
No se deberían poner caras largas, aunque sólo fuera para no tener más superficie que afeitar.
No se puede tener otra tarea en cuanto a la vida que la de conservarla hasta morir.
No se puede tener una vida positiva y una mente negativa.
No solamente es ciega la fortuna, sino que de ordinario vuelve también ciegos a aquellos a quienes acaricia.
No te fíes de la fortuna, que es mudable como la luna.