Buena cosa es tener amigos, pero mala el tener necesidad de ellos.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Es necesario tener el apetito del pobre para gozar la fortuna del rico.
Las personas afortunadas se corrigen poco: Creen tener siempre razón mientras la fortuna sostiene su mala conducta.
Para tener éxito hay que tener amigos; pero para mantener mucho éxito hay que tener muchos amigos.
Preferiría perder a mi mejor amigo antes que a mi peor enemigo. Ya sabe usted que para tener amigos sólo se necesita ser bondadoso; pero cuando a un hombre no le queda un enemigo es que debe de haber en él algo mezquino.
Quien no tiene enemigos, tampoco suele tener amigos.
Si quieres tener enemigos, supera a tus amigos; si quieres tener amigos, deja que tus amigos te superen.
Todos quieren tener amigos y nadie quiere serlo.
Triste cosa es no tener amigos, pero más triste debe ser no tener enemigos, porque quien enemigos no tenga, señal de que no tiene: ni talento que haga sombra, ni valor que le teman, ni honra que le murmuren, ni bienes que le codicien, ni cosa buena que le envidien.
Creo que sí mirásemos siempre al cielo acabaríamos por tener alas.
A la fortuna, por los cuernos.
A menudo, la fortuna nos hace pagar muy caro lo que creemos que nos ha regalado.
A mi manera Ningún espíritu de fortuna solo nubes de flores.
A quien amigos tiene por millones ninguno sobrará; el que tan sólo un enemigo cuenta por doquier lo encontrará.
Abandonar puede tener justificación; abandonarse, no la tiene jamás.
Adelgazar es fácil: basta con tener apetito de las cosas que no gustan.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Al no tener ya miedo de las palabras ¿cómo iba a temer las cosas?
Algo malo debe tener el trabajo, o los ricos ya lo habrían acaparado.
Alguien puede salir de la masa, pero esto no cambia nada; así que eso debemos tener en cuenta socialmente: las masas serán siempre las masas.
Algún día la ciencia puede llegar a tener la vida del hombre en sus manos y, haciendo estallar el mundo la especie humana puede incurrir en un suicidio colectivo.
Alguna gente no enloquece nunca. Qué vida verdaderamente horrible deben tener.
Algunas veces en la vida conviene tener los ojos muy abiertos, otras a la mitad y otras más bien cerrados. La cuestión está en saber cómo cada vez.
Algunos confunden no tener tabúes con no tener principios.