No sirven de nada las desgracias a aquel que no aprenda en ellas.
No somos nada si no estamos prestos a ser sensibles con la humanidad.
No tengo nada porque no lo tengo. Nunca creí que él fuese todo para mí y que, despegada de él, fuese un montón de basura
No tengo nada que ofrecer aparte de sangre, sudor y lágrimas.
No tienes nada y me darías un mundo. Te debo un mundo.
No, nada llega tarde, porque todas las cosas tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas
Noche de golondrinas. Mañana otra vez nada mejor que hacer.
Nos hemos de liberar de la falsa idea de que la fe ya no tiene nada que decir a los hombres de hoy.
Nosotros mismos somos nuestro peor enemigo. Nada puede destruir a la Humanidad, excepto la Humanidad misma.
Nuestra imaginación nos agranda tanto el tiempo presente, que hacemos de la eternidad una nada, y de la nada una eternidad.
Nuestra vida está tan llena que actúa cuando no hacemos nada.
Nuestro amor puede ser lo que tú quieras, hoy tan sólo es mi sueño..., nada más.
Nunca crea nada hasta que no haya sido negado oficialmente.
Nunca digas nada de ti mismo que no quieres que se convierta en realidad.
Nunca es tarde para no hacer nada.
Nunca nada es tan claro como se ve en el cine. La mayoría de las personas no saben lo que desean o lo que sienten. Solamente en las - películas se sabe bien cuáles son los problemas y cómo resolverlos.
Nunca ocurre nada los domingos. Nunca encuentras un nuevo amor en domingo. Es el día de los infelices.
Nunca pelees con quien nada tiene que perder.
Nunca se es más activo que cuando no se hace nada; nunca se está menos solo que cuando nadie le acompaña a uno.
Nunca seremos recolectores de esbeltas espigas o de flores si en los surcos nuestros diarios empeños carecen de la fuerza que les dan los sueños.
Obró mucho el que nada dejó para mañana.
Oh, amada esperanza, aquel día sabremos, también, que eres la vida y eres la nada.
Ola de calor las flores del ciruelo se dispersan por el pedregal.
Para adelgazar no hay nada como comer caviar sin pan y beber champán sin burbujas.
Para comprender, me destruí. Comprender es olvidarse de amar. No conozco nada más al mismo tiempo falso y significativo que aquel dicho de Leonardo da Vinci de que no se puede amar u odiar una cosa sino después de haberla comprendido.