Las cigarras van a la muerte y su canto nada nos dice.
Las coronas de laurel son arrebatadas por un soplo de brisa; contra las coronas de espinas, nada puede la tempestad.
Las espinas de la vida se trocarán en flores para toda la eternidad.
Las flores son para los muertos.
Las mentes son como las flores, sólo se abren cuando es el momento adecuado.
Las mujeres son un sexo decorativo. Nunca tienen, nada que decir, pero lo dicen deliciosamente.
Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.
Las vanas pretensiones caen al suelo como las flores. Lo falso no dura mucho.
Llega el otoño paso los días pintando flores y yerbas.
Lluvia de primavera; ¡pobre de aquel que nada escribe!.
Lo absurdo de una cosa no prueba nada contra su existencia, es, más bien, condición de ella.
Lo inacabado no es nada.
Lo más humano que existe es el saber, no hay cosa más humana, y nosotros ya no sabemos nada. Creo que éste es un hecho fundamental en nuestra vida.
Lo poco es poco, pero nada es menos.
Lo que ahora no alcanza la perfección, la alcanzará en un intento posterior o reiterado; nada de lo que abrazó la historia es pasajero, y a través de transformaciones innumerables renace de nuevo en formas siempre más ricas.
Lo que no se parece a nada no existe.
Los alemanes, y no sólo ellos, poseen el don de hacer inaccesibles las ciencias. Nada alegraba tanto a los alemanes de los viejos tiempos como el hecho de que nadie tuviera que obedecer a nadie.
Los antepasados son lo más importante para quien no ha hecho nada.
Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia, nada construyen, porque sus simientes son de odio.
Los caballos al galope huelen sus cuartillas Un perfume de violetas.
Los charlatanes son los hombres más discretos: hablan y hablan y no dicen nada.
Los escritores de ciencia-ficción, y siento decirlo, realmente no sabemos nada. No sabemos hablar sobre ciencia porque nuestro conocimiento sobre ella es limitado y no oficial, y normalmente nuestra ficción resulta terrible.
Los esqueletos vestidos de seda contemplamos las flores.
Los hombres de acción, si tuvieran sensibilidad, no serían hombres de acción. No podrían hacer nada. La sensibilidad es el disolvente de la acción.
Los intolerantes no entendieron nada. Ellos decían guerra, yo decía "no gracias". A amar la patria bien nos exigieron, si ellos son la patria, yo soy extranjero.