Si por las mañanas se cierran las campanillas en flor, ¡Es por el odio de los hombres!.
Siempre vives, alma mía, en mis recuerdos de amor, como el perfume en la flor.
Tus labios rojos como orgasmos,ofrecen un durazno en cada beso y en el verbo, una flor casi azucena.