Sí, en el toreo está presente la muerte, pero como aliada, como cómplice de la vida: la muerte hace de comparsa para que la vida se afirme.
Tan triste… no es serio. Tan cómico… no es divertido.
Toda belleza duerme.
Un hombre que piensa no en una mujer como un producto o servicio del sexo, sino en el sexo como un ingrediente de una mujer, puede hacer el amor.
Un pensamiento no paradójico me resulta casi insoportable, un pensamiento cerrado en sí mismo, coherente, que no admite la paradoja.