No nos preguntamos qué derecho a gobernar tenemos: gobernamos. No nos preocupa saber si el pueblo tiene algún derecho al derrocarnos: procuramos tan sólo que no se sienta tentado a hacerlo.
No preguntemos si estamos plenamente de acuerdo, sino tan sólo si marchamos por el mismo camino.
Nunca nos engañan, nos engañamos a nosotros mismos.
Nunca se desprende uno de lo que le pertenece, aunque lo tire o lo regale.
Para conocer a la gente hay que ir a su casa.
Pensar es más interesante que saber, pero menos interesante que mirar.
Pensemos en la grandeza de los antiguos, sobre todo de la escuela socrática, y en cómo ésta pone ante nuestros ojos la fuente y el hilo conductor de toda vida y toda actividad, y estimula no a una especulación vacía, sino a vivir y actuar.
Podrían engendrarse hijos educados si lo estuvieran los padres.
Quien produce con alegria y se alegra de lo producido es feliz.
Resulta dificil hacer frente a los errores de la época: si los combatimos, nos quedamos solos; si cedemos ante ellos, no conseguimos ni honor ni alegria.
Se dice que las mujeres son vanidosas por naturaleza; es cierto, pero les queda bien y por eso mismo nos agradan más.
Se tiende a poner palabras allí donde faltan las ideas.
Sea lo que sea que puedas o sueñes que puedas, comienzalo. Atrevimiento posee genio, poder y magia. Comienzalo ahora.
Si a Dios le hubiera interesado que los hombres vivieran y actuaran en la verdad, habría tenido que disponer las cosas de otro modo.
Si cada uno limpia su vereda, la calle estará limpia.
Si la juventud es un defecto, uno se corrige muy pronto de él.
Si la mañana no nos desvela para nuevas alegrías y, si por la noche no nos queda ninguna esperanza, ¿es que vales la pena vestirse y desnudarse?
Si los hombres, una vez que han hallado la verdad, no volviesen a retorcerla, me daría por satisfecho.
Si se libera el espíritu humano de alguna hipótesis que lo limite innecesariamente, que lo obligue a ver las cosas bajo una luz falsa o a medias, a combinar erróneamente, a fantasear en vez de contemplar, a sutilizar en vez de juzgar, se le habrá hecho ya un gran favor. Verá los fenómenos más libremente, en otras relaciones y combinaciones, los ordenará a su aire y volverá a tener la ocasión de equivocarse él mismo y a su manera, una ocasión inestimable si luego no tarda en descubir nuevamente su error.
Si se quisieran estudiar todas las leyes, no habría tiempo material de infringirlas.
Si tratas un individuo como si fuese lo que debería ser y podría ser, se convertirá en lo que debería y podría ser.
Si yo pinto a mi perro exactamente como es, naturalmente tendré dos perros, pero no una obra de arte.
Sólo es digno de libertad quien sabe conquistarla cada día.
Somos todos tan limitados, que creemos siempre tener razón.
Toda palabra dicha despierta una idea contraria.