Las palabras de aliento después de la censura son como el sol tras el aguacero.
Lo que habéis heredado de vuestros padres, volvedlo a ganar a pulso o no será vuestro.
Los más grandes hombres están siempre ligados a su siglo por alguna flaqueza.
Muchos se muestran orgullosos de lo que saben y presuntuosos con lo que ignoran.
Nada revela tan a las claras el carácter de los hombres como aquello que encuentran ridículo.
No basta saber, se debe también aplicar; no es suficiente querer, se debe tambien hacer.