Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama.
Lo que cuesta poco se estima en menos.
Lo que el amor hace, él mismo lo excusa.
Lo que está delante de nosotros y lo que está detrás es poco importante comparado con lo que reside en nuestro interior.
Lo que hace que la mayoría de las mujeres sean tan poco sensibles a la amistad es que la encuentran insípida luego de haber probado el gusto del amor.
Lo que has de decir, antes de decirlo a otro, dítelo a ti mismo.
Lo que los demás rechazan de ti, cultívalo. Eso eres tú.
Lo que más admiro en los demás es la ironía, la capacidad de verse de lejos y no tomarse en serio. Después, el valor y la humildad, siempre que no sea ostentosa.
Lo que más admiro en los demás es la ironía, la capacidad de verse desde lejos y no tomarse en serio.
Lo que mucho ocupa termina por preocupar.
Lo que percibe el sentido y conoce el espíritu nunca tiene su fin en si mismo. Sin embargo, el sentido y el espíritu quisieran hacerte creer que son el fin de todas las cosas; tal es su soberbia.
Lo que se mueve por sí mismo es inmortal.
Lo que un hombre piensa de sí mismo, esto es lo que determina, o más bien indica, su destino.
Lo único bueno de equivocarse es la alegría que produce a los demás.
Lo único que es un fin en sí mismo es el hombre, nunca puede ser utilizado como medio.
Lograr el todo con lo mismo.
Los afligidos se apartan de lo que aman mucho.
Los arquitectos tenemos la manía de la utopía y es porque conocemos tan poco nuestra tierra que ni la queremos.
Los celos son la parte de uno mismo cuando muestras inseguridad.
Los comerciantes del mismo rubro rara vez se reúnen, incluso para entretenimiento y diversión, pero la conversación termina en una conspiración contra el público, o en alguna estratagema para aumentar los precios.
Los críticos de arte no se parecen mucho a los grandes pintores.
Los defectos son muchos cuando el amor es poco.
Los deleites duran mucho menos que su recuerdo.
Los demás no te dejarán vivir como deseas, pero si eres lo suficientemente ágil y fuerte, al menos no deberás vivir como ellos desean.
Los demás siempre nos parecen más felices que nosotros, y sin embargo lo extraño es que el hombre que cambiaría con gusto su posición no consentiría casi nunca en cambiar su persona. Acaso quisiera rejuvenecer un poco, pero no demasiado todavía, y andar bien si es cojo; pero se conservaría el conjunto de su persona, en la que encuentra mil atractivos y no sé qué encanto.