La belleza y la fealdad son un espejismo porque los demás terminan viendo nuestro interior.
La caridad es el océano desde donde salen y a donde van a parar todas las demás virtudes.
La ciencia es orgullosa por lo mucho que ha aprendido; la sabiduría es humilde porque no sabe más.
La condición esencialísima para ser optimista, es tener una absoluta confianza en sí mismo.
La confidencia corrompe la amistad; el mucho contacto la consume; el respeto la conserva.
La cosa más difícil es conocernos a nosotros mismos; la más fácil es hablar mal de los demás.
La democracia es la necesidad de inclinarse de cuando en cuando ante la opinión de los demás.
La democracia otorga a cada uno de los hombres el derecho a ser el opresor de sí mismo.
La duración de nuestras pasiones depende tan poco de nosotros como la duración de nuestra vida.