El hombre bajo todo gobierno sera el mismo, con las mismas pasiones y debilidades.
El hombre debería decir siempre mucho más de lo que pretende y pretender mucho más de lo que dice.
El hombre emplea la hipocresía para engañarse a sí mismo, acaso más que para engañar a los otros.
El hombre es el único que envejece; todo lo demás rejuvenece en torno suyo cada día.
El hombre no reza para dar a Dios una orientación, sino para orientarse debidamente a sí mismo.
El hombre puede trepar hasta las cumbres más altas, pero no puede vivir allí mucho tiempo.
El hombre que presume, al primero que quiere convencer de su valía es a sí mismo.