La juventud no es un tiempo de la vida, es un estado del espíritu.
La lectura es para el espíritu, lo que la gimnasia para el cuerpo.
La Ley, en su magnífica ecuanimidad, prohibe, tanto al rico como al pobre, dormir bajo los puentes, mendigar por las calles y robar pan.
La más lejana luna. Atravieso un barrio pobre.
La multitud te da certidumbre, seguridad, a costa de tu espíritu. Te esclaviza. Te da unas directrices de cómo vivir: qué hacer, qué no hacer.
La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu.
La palabra nos revela la consistencia del espíritu.
La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano.
La patria es espíritu. Ello dice que el ser de la patria se funda en un valor o en una acumulación de valores, con los que se enlaza a los hijos de un territorio en el suelo que habitan.
La patria no es de nadie: y si es de alguien, será, y esto solo en espíritu, de quien la sirva con mayor desprendimiento e inteligencia.
La persona que puede llevar el espíritu de la risa a una habitación es bendecida.
La pobreza ajena me basta para sentirme pobre; la mía no me basta.
La pobreza consiste en sentirse pobre.
La poesía como fuente de conocimiento se basa en la creencia de que los poderes del espíritu pueden ir más allá del mundo de lo aparente.
La primavera del espíritu florece en invierno.
La pura lógica es la ruina del espíritu.
La sabiduría no es otra cosa que la medida del espíritu, es decir, la que nivela al espíritu para que no se extralimite ni se estreche.
La soledad es al espíritu lo que la dieta al cuerpo.
La teología me divierte: la locura del espíritu humano se muestra allí en toda su plenitud.
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
La traducción destroza el espíritu del lenguaje.
La tristeza es un don del cielo, el pesimismo es una enfermedad del espíritu.
La vejez es un estorbo para la creatividad pero no puede aplastar mi espíritu juvenil.
La vejez pone mas arrugas en el espíritu que en la cara.
La vida es el punto de apoyo para la verdad del espíritu.