En este mundo de información, de técnica, el pobre está marginado del circuito económico.
En un tiempo el espíritu fue Dios, luego se hizo hombre, y ahora hasta se ha hecho plebe.
Equilibra tus necesidades con tu riqueza y no serás pobre ni rico, sino simplemente afortunado.
Existen en nosotros varias memorias. El cuerpo y el espíritu tienen cada uno la suya.
La grandeza no se enseña ni se adquiere: es la expresión del espíritu de un hombre hecho por Dios.