Encuentra un lugar en tu interior donde haya alegría, y la alegría quemará el dolor.
Equivocarse, y a pesar de ello, deber otorgar confianza a mi ser interior, esto es el hombre.
Escucha más a tu intuición que a tu razón. Las palabras forjan la realidad pero no la son.
La belleza y la fealdad son un espejismo porque los demás terminan viendo nuestro interior.
La conciencia es una voz interior que nos advierte que alguien puede estar mirando.
La vejez conduce a una tranquilidad indiferente que asegura la paz interior y exterior.