Escucha a tu voz interior y sigue adelante, aún cuando las personas te digan que no puedes hacerlo.
A las personas les interesa nuestro destino exterior; el interior, sólo a nuestro amigo.
Dios no escucha vuestras palabras, salvo cuando él mismo las profiere a través de vuestros labios.
El bien que hemos hecho nos da una satisfacción interior, que es la más dulce de todas las pasiones.