La mentira tiene muchas facetas: reticencia, cabildeo, murmuración... Pero es siempre arma de cobardes.
La resistencia de una cadena se mide por su eslabón más débil.
Lo que se necesita para conseguir la felicidad, no es una vida cómoda, sino un corazón enamorado.
Los enamorados no saben decirse adiós: se acompañan siempre.