El peor pecado para con nuestras criaturas amigas, no es el odiarlas, sino ser indiferentes con ellas, esa es la esencia de la inhumanidad.
El perfume bueno viene en frasco pequeño.
El periodismo es el mejor oficio del mundo.
El periodismo es grande. Cada periodista ¿no es un regulador del mundo, si lo persuade?
El pez grande se come al pequeño.
El poeta es un pequeño Dios.
El que domina su cólera domina su peor enemigo.
El que tiene imaginación, con qué facilidad saca de la nada un mundo.
El sentido del mundo tiene que residir fuera de él y, por añadidura, fuera del lenguaje significativo.
El sexo masculino es de lo de más ligero que hay en el mundo. Un único pensamiento le levanta.
El sexo no es el mundo si lo eres tú, si piensas sólo en eso, que es de ti.
El sol no brilla para unas pocas flores y árboles, sino para el placer de todo el mundo.
El tablero es el mundo; las piezas son los fenómenos del Universo; las reglas del juego contituyen lo que conocemos como leyes de la naturaleza.
El terrible engaño del amor consiste en que empieza haciéndonos jugar, no con una mujer del mundo exterior, sino con una muñeca interior a nuestro cerebro.
El tiempo saca a luz todo lo que está oculto y encubre y esconde lo que ahora brilla con el más grande esplendor.
El toreo es un arte misterioso, mitad vicio y mitad ballet. Es un mundo abigarrado, caricaturesco, vivísimo y entrañable el que vivimos los que, un día soñamos con ser toreros.
El trabajo endulza siempre la vida, pero los dulces no le gustan a todo el mundo.
El único amor perfecto en este mundo es aquel del padre por su hijo.
El verdadero desarme no podrá suceder hasta que las naciones del mundo no cesen de explotarse unas a otras.
El verdadero misterio del mundo es lo visible, no lo invisible.
El verdadero problema del mundo es cómo impedir que salte por los aires.
El verdadero valor consiste en hacer uno sin testigos lo que sería capaz de hacer ante todo el mundo.
El vino es la cosa más civilizada del mundo.
El zorro cree que todo el mundo come pollo como él.
En ciencia el reconocimiento se concede al hombre que convence al mundo, no a aquel a quien se le ocurre la idea.