Un humanismo bien ordenado no comienza por sí mismo, sino que coloca el mundo delante de la vida, la vida delante del hombre, el respeto por los demás delante del amor propio.
Un pequeño cambio positivo puede cambiar tu día entero o tu vida entera.
Un poco de filosofía hace al hombre ateo, mucha filosofía lo lleva a Dios.
Un pueblo desgraciado hace los grandes artistas.
Un ratón nunca confía su vida a un único agujero.
Un sociólogo norteamericano dijo hace más de treinta años que la propaganda era una formidable vendedora de sueños, pero resulta que yo no quiero que me vendan sueños ajenos, si no sencillamente que se cumplan los míos.
Un verdadero espíritu de rebeldía es aquel que busca la felicidad en esta vida.
Un viaje es una nueva vida, con un nacimiento, un crecimiento y una muerte, que nos es ofrecida en el interior de la otra. Aprovechémoslo.
Una abeja no hace colmena.
Una bella ancianidad es, ordinariamente, la recompensa de una bella vida.
Una buena causa no hace que la guerra sea justa.
Una buena comida hace sentir más amor por el mundo que cualquier sermón.
Una buena parte de los hombres no tiene más vida interior que la de sus palabras, y sus sentimientos se reducen a una existencia oral.
Una celebridad es una persona que se ha pasado toda la vida tratando de llegar a famoso y cuando lo ha conseguido utiliza gafas negras para que nadie le reconozca.
Una ciudad se hace un mundo cuando uno ama a uno de sus habitantes.
Una comida equilibrada es una especie de poema al desarrollo de la vida.
Una cosa sobre todo hace sugestivo el pensamiento humano: es la inquietud.
Una falsa ciencia hace ateos; una verdadera ciencia posterna al hombre ante la divinidad.
Una filosofía que no sirve para resolver los problemas de la vida cotidiana, para curar las heridas del alma, no interesa.
Una golondrina no hace verano.
Una guerra nunca resuelve problema alguno. No hace sino plantear otros nuevos.
Una mentira que te haga feliz vale más que una verdad que te amargue la vida.
Una muerte bella honra toda la vida.
Una mujer sacrificará mil veces la vida por el que ama y se enemistará para siempre con él por una cuestión de orgullo a propósito de una puerta cerrada o abierta: se trata de un punto de honor.
Una palabra nos libra de todo el peso y dolor de la vida. Esa palabra es amor.