Un arqueólogo es el mejor marido para una mujer: cuanto mayor se hace ella, más le gusta a él.
Un buen amigo es aquel para el cual nuestra vida no tiene secretos y a pesar de todo nos aprecia.
Un discípulo de quien jamás se pide nada que no pueda hacer, nunca hace todo lo que puede.
Un hombre consecuente con su sistema de vida es ciertamente un espíritu estrecho.
Un hombre es un tonto si bebe antes de los cincuenta, y otro tonto si no lo hace después.
Un hombre sin restricciones es como un barril sin aros que rueda y se hace pedazos.