Hay la misma diferencia entre un sabio y un ignorante que entre un hombre vivo y un cadáver.
Hay manos que triunfan al quedarse vacías y otras como puños que no conservan nada.
Jamás viene la fortuna a manos llenas, ni concede una gracia que no haga expirar con un revés.
La amistad entre dos mujeres comienza o acaba por ser un complot contra una tercera.