Se marchó bajo la lluvia. Sin decir palabra. Sin mirarme. Y me cubrí la cara con las manos. Y lloré.
Ser honrado tal como anda el mundo, equivale a ser un hombre escogido entre diez mil.
Si los ciudadanos practicasen entre sí la amistad, no tendrían necesidad de la justicia.
Siempre, amor... (¡Y estas dos palabras naúfragas, entre alma y piel clavadas contra el viento!).
Te regalo un otoño, un día entre abril y junio, un rayo de ilusiones, un corazón al desnudo.