Los ojos son para mirar, las manos para coger, la cabeza para pensar y el corazón para amar.
Mi misión es matar el tiempo y la de éste matarme a su vez. Se está bien entre asesinos.
Nada hay como un suspiro intercalado y entre suspiro y suspiro la melodía ininterrumpida.
Nadie ha aprendido el sentido de la vida hasta que ha sometido a su ego para servir a sus hermanos.