La riqueza exclusiva es injusta. Sea de muchos; no de los advenedizos, nuevas manos muertas, sino de los que honrada y laboriosamente la merezcan.
La risa sirve para poner distancia entre nosotros y algún suceso, lidiar con él y dar vuelta la hoja.
La sabiduría es la meta del inteligente; el necio no tiene meta fija.
La salud es un estado transitorio entre dos épocas de enfermedad y que, además, no presagia nada bueno.
La sangre sirve sólo para lavar las manos de la ambición.
La solemne niebla, significativa y movediza. El tonto con los jueces, entre los tontos un juez.
La televisión destruye sistemáticamente la diferencia entre lo normal y lo anormal, porque en sus parámetros lo normal carece en sí de interés suficiente y siempre habrá entonces que enfrentarlo a una alternativa. Su criterio no es la difusión de los valores y los principios sino el provocar el mayor impacto.
La televisión será la base de la opinión pública. Ha creado un mundo esquizofrénico en el que entre el individuo y lo global no hay nada.
La tristeza es un muro entre dos jardines.
La última meta del ego no es ver algo, sino ser algo.
La única cosa que se interpone entre un hombre y lo que quiere en la vida, es a menudo la voluntad de intentarlo y la fe de que es posible conseguirlo.
La única diferencia entre un buen día y un mal día es tu actitud.
La única diferencia entre un buen y mal día es tu actitud.
La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco.
La única diferencia entre un santo y un pecador es que el santo tiene pasado y el pecador, futuro.
La única diferencia que existe entre un capricho y una pasión eterna es que el capricho es más duradero.
La unión simbiótica tiene su patrón biológico en la relación entre la madre embarazada y el feto. Son dos y, sin embargo, uno solo. Viven juntos (sym-biosis), se necesitan mutuamente.
La verdad es una antorcha que luce entre la niebla, sin disiparla.
La verdad no demanda creencias. Los científicos no unen sus manos cada domingo, cantando: ¡sí, la ley de gravedad es real! creo en mi corazón que todo lo que sube tiene que bajar. ¡tendré fe! ¡seré fuerte! ¡amén!. Si lo hicieran, pensaríamos que no están bastante seguros de ello.
La verdadera amistad llega cuando el silencio entre dos parece ameno.
La vida carece de valor si no nos produce satisfacciones. Entre éstas, la más valiosa es la sociedad racional, que ilustra la mente, suaviza el temperamento, alegra el ánimo y promueve la salud.
La vida es como una nuez; no puede cascarse entre almohadones de plumas.
La vida es el acuerdo al que llegamos entre lo que el ego desea hacer, lo que la experiencia nos dice que hagamos y lo que los nervios nos permiten hacer.
La vida es sólo una pequeña luz entre dos grandes oscuridades.
La vida es un equilibrio entre todo espíritu y toda carne.