Todos somos maestros y alumnos. Pregúntate: ¿qué vine a aprender aquí y qué vine a enseñar?.
Trabajamos siempre para dar forma a nuestra vida, pero copiando sin querer, como un dibujo, los rasgos de la persona que somos y no los de aquélla que nos agradaría ser.
Trata de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de tu vida todo de una sola vez.
Tratar de olvidar a alguien es querer recordarlo para siempre.
Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquéllo que desea.
Una cosa es saber y otra saber enseñar.
Una de las desgracias de nuestra época es que, al querer deshacernos de los sentimientos de culpa injustificados, también hemos relegado al olvido muchos que eran justificados.
Una manera laboriosa de no ser nada, es serlo todo; de no querer todo; de no querer nada, es quererlo todo.
Usted no puede enseñar el camino al gorila viejo.
Valor y querer, facilitan el vencer.
Y los amantes saben, que sin querer siquiera hay un amor que crece como una enredadera
Y nos bebimos la noche y comprendimos bebiendo que es tan grande el querer que nos da de beber y seguimos sedientos.
¿ Donde esta la belleza? Allí donde uno tiene que querer con toda la fuerza de voluntad; allí donde uno quiere amar y perecer, para que tal imagen deje de ser nada más que imagen. Amar y perecer; desde todas las eternidades lo uno esta ligado a lo otro.
¿No cree usted que tenemos para enseñar una enormidad de cosas en las que nosotros mismos no creemos?.
¿puede alguien recordar el amor?. Es como querer conjurar el aroma de las rosas en un sótano. Podrías ver la rosa, pero el perfume, jamás. Y esa es la verdad de las cosas, su perfume.