Todos somos maestros y alumnos. Pregúntate: ¿qué vine a aprender aquí y qué vine a enseñar?.
Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquéllo que desea.
Una cosa es saber y otra saber enseñar.
Usted no puede enseñar el camino al gorila viejo.
¿No cree usted que tenemos para enseñar una enormidad de cosas en las que nosotros mismos no creemos?.