La mujer adora al hombre igual que el creyente adora a Dios; pidiéndole todos los días algo.
La mujer y el libro que han de influir en una vida, llegan a las manos sin buscarlos.
La poesía de mañana, despues de la catastrofe del mundo, habra de ser reflejo del temblor universal.
La política ha dejado de ser una política de ideales para convertirse en una política de programas.
Las mujeres, como las espadas, cuando más respeto inspiran es cuando están desnudas.