Vale la pena conocer al enemigo... entre otras cosas por la posibilidad de que algún día se convierta en un amigo.
Vengándose, uno se iguala a su enemigo; perdonándolo, se muestra superior a él.
Viento del atardecer. Se ondula el agua alrededor de la garza.
Voy con el agua entera llena de pechos vivos y rumores; la mansa, la viajera de los largos temblores, la de los infinitos ruiseñores.
Ya que el agua no va al molino, vaya el molino al agua.
Yo amo los cantos que llevan dentro aire, agua, tierra y fuego, los cantos que son claros, ligeros y diáfanos, vivientes como mundos lanzados al azul, con algo de magia y de prodigio, cual pompas de jabón que no se rompen.
Yo miro tu recuerdo náufrago. Y aquel pájaro ingenuo bebiendo el agua del espejo.
Yo no bebo agua, los peces fornican en ella.
Yo temblaba al mirarte, yo temblaba como tiemblan las ramas reflejadas en el agua movida por el viento.
¡Como te pareces al agua, alma del hombre! ¡Como te pareces al viento, destino del hombre!
¡Los suspiros son aire y van al aire! /¡Las lágrimas son agua y van al mar! /Dime, mujer, cuando el amor se olvida /¿sabes tú adónde va?
¡Qué frescor! La vela que se apaga y el ruido del agua.
¡Qué mejor forma de castigar a tu enemigo que olvidándolo!
¿por qué lanzarse al agua antes de que la barca haya naufragado?.
¿por qué me matas?, ¿y qué, no estás al otro lado del agua?.Amigo mío, si estuvieras de este lado sería injusto matarte y yo sería un asesino. Pero, como estás al otro lado, esto es justo y yo soy un valiente. ¡bonita justicia la que tiene por límite un río!.
¿Qué sabe el pez del agua donde nada toda su vida?.