Temo a un solo enemigo que se llama, yo mismo.
Toma consejo de tu enemigo.
Tu peor enemigo puede ser tu mejor amigo, su mejor amigo y su peor enemigo.
Un amigo ofendido es el más encarnizado enemigo.
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
Un arma es un enemigo para su dueño.
Un príncipe. . . Jamás predica otra cosa que concordia y buena fe; y es enemigo acérrimo de ambas, ya que, si las hubiese observado, habría perdido más de una vez la fama y las tierras.
Un solo enemigo puede hacer más daño que el bien que pueden hacer diez amigos juntos.
Vale la pena conocer al enemigo... entre otras cosas por la posibilidad de que algún día se convierta en un amigo.
Vengándose, uno se iguala a su enemigo; perdonándolo, se muestra superior a él.
¡Qué mejor forma de castigar a tu enemigo que olvidándolo!