Dura es la ley de amor, pero por dura que sea, hay que obedecerla, pues la tierra y el cielo por ella están unidos desde el fondo de las edades.
El amor es la última filosofía de la tierra y del cielo.
El amor florece tierra movediza, y es ley de la llama trocarse en cenizas
El amor y el odio no son ciegos, sino que están cegados por el fuego que llevan dentro.
El cielo claro, y la tierra esponjosa: primera arada.
El cuerpo canta; la sangre aúlla; la tierra charla; la mar murmura; el cielo calla y el hombre escucha.
El día de año nuevo el principio de la Armonía del cielo y la Tierra.
El escenario de mi cuento es esta tierra, en la que actualmente vivimos. Pero el período histórico es imaginario.
El hombre ha hecho de la Tierra un infierno para los animales.
El hombre que de su patria no exige un palmo de tierra para su sepultura, merece ser oído, y no sólo ser oído sino también creído.
El ideal, se seduce a si mismo el seducido, seria amar a la tierra como la ama la luna, y palpar su belleza únicamente con la mirada. Y el no pedir de las cosas más que poder estar tendido ante ellas...
El movimiento de la tierra sola basta, por tanto, para explicar tantas desigualdades aparentes en los cielos.
El muerto es el mar cuando la tierra está lejos.
El perdón cae como lluvia suave desde el cielo a la tierra. Es dos veces bendito; bendice al que lo da y al que lo recibe.
El que busca el cielo en la tierra se ha dormido en clase de geografía.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
En el Cielo dicen Aleluya, porque en la Tierra han dicho Amén.
En el país de los ciegos el tuerto es el rey.
En el territorio más rico de la tierra vive un Pueblo pobre, mal nutrido y con salarios de hambre. Hasta que los argentinos no recuperemos para la Nación y el Pueblo el dominio de nuestras riquezas, no seremos una Nación soberana ni un Pueblo felíz.
En la nave espacial Tierra no hay pasajeros, todos somos tripulación.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Esas flores de cerezo que tanto me embelesaron desaparecieron de la tierra.
España es una tierra donde hay pocas cosas, pero donde cada una parece estar de un modo sustantivo y eterno.
Fuera de ti ha de sobrarme el mundo como le sobra al río el aire, al mar la tierra, a la espada la mesa del convite.
Hay dos clases de virtudes: las que hacen ganar el cielo y las que hacen ganar la tierra.