La literatura es mi utopía. No hay barrera de sentidos que me pueda quitar este placer. Los libros me hablan sin impedimentos de ninguna clase.
La llama del conocimiento quema por completo la escoria.
La llave del éxito es el conocimiento del valor de las cosas.
La naturaleza nos ha dado las semillas del conocimiento, no el conocimiento mismo.
La naturaleza tiene perfecciones para demostrar que es imagen de Dios e imperfecciones para probar que sólo es una imagen.
La necesidad aguza el ingenio.
La poesía como fuente de conocimiento se basa en la creencia de que los poderes del espíritu pueden ir más allá del mundo de lo aparente.
La poesía es mi principal fuente de conocimiento. Me enseña el mundo, y en ella aprendo a conocerme a mí mismo. Ella nos hace unánimes, comunicativos.
La poesía huye, a veces, de los libros para anidar extramuros, en la calle, en el silencio, en los sueños, en la piel, en los escombros, incluso en la basura. Donde no suele cobijarse nunca es en el verbo de los subsecretarios, de los comerciantes o de los lechuginos de televisión.
La religión es el conocimiento de todos nuestros deberes como mandamientos divinos.
La soledad es la causa de muchos excesos de la teoría del conocimiento.
La soledad, el sentimiento y conocimiento de que uno está solo, excluido del mundo, no es una característica exclusivamente mexicana. Todos los hombres, en algún momento de sus vidas, se sienten solos. Y lo están. Vivir es separarse de lo que fuimos para acercarnos a lo que seremos en el futuro. La soledad es el hecho mas profundo de la condición humana.
La verdadera universidad de hoy en día es una colección de libros.
La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos.
Las obras de arte hablan de sus autores, introducen en el conocimiento de su intimidad y revelan la original contribución que ofrecen a la historia de la cultura.
Las pasiones aguzan el ingenio.
Las personas nos influyen, las voces nos conmueven, los libros nos convencen, los hechos nos entusiasman.
Las salsas o los chiles que no pican son como libros que no entretienen (o viceversa)
Las sensaciones no son parte de ningún conocimiento, bueno o malo, superior o inferior. Son, más bien, provocaciones incitantes, ocasiones para un acto de indagación que ha de terminar en conocimiento.
Lee los buenos libros primero; lo más seguro es que no alcances a leerlos todos.
Leer demasiados libros es peligroso.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Libros, los hijos del cerebro.
Libros: Siempre maestros de mi vida, siempre fieles amigos.
Lo mismo que cruza tu imagen por mi sueño, desearía pasar yo por los tuyos.