Vale más vivir y morir de una vez, que no languidecer cada día en nuestra habitación bajo el pretexto de preservarnos.
Vamos por este mundo como si tuvieramos uno de repuesto en nuestra maleta.
Vivimos en una época en la cual las cosas innecesarias son nuestra única necesidad.
Yo creo que llevo unos veinte años odiando y amando la televisión. Las épocas de nuestra vida se pueden fijar en el recuerdo en función de la programación.
¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.
¿Cuánto de nuestras vidas podríamos disfrutar si acariciamos nuestra vida en vez de nuestras baratijas?.
¿Llegamos a disipar o a disminuir nuestra angustia? Lo cierto es que no podríamos suprimirla puesto que nosotros mismos somos angustia.
¿Qué es nuestra imaginación comparada con la de un niño que intenta hacer un ferrocarril con espárragos?
¿qué es un poema sino una peligrosa manera de autoconocernos? es la parte más profunda de nuestra autobiografía.