Los deseos de nuestra vida forman una cadena, cuyos eslabones son las esperanzas.
Los progresos de la medicina son gigantescos. Ya no estamos seguros de nuestra propia muerte.
Más veces descubrimos nuestra sabiduría con nuestros disparates que con nuestra ilustración.
No podemos arrancar una página del libro de nuestra vida, pero podemos tirar todo el libro al fuego.
Nosotros debemos nuestra vida a dios, por eso si se la pagamos hoy, no se la deberemos mañana.