El amor es el poder iniciador de la vida; la pasión posibilita su permanencia.
El amor es la historia de la vida de las mujeres y un episodio en la de los hombres.
El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos.
El amor es un verdadero acceso de fiebre, con la diferencia de que ésta comienza con frío y termina con ardor, mientras que el amor sigue el camino contrario.
El amor está muy bien a su modo, pero la amistad es una cosa mucho más alta. Realmente no hay en el mundo nada más noble y raro que una amistad verdadera.
El amor está oculto como el fuego en la piedra.
El amor no está en el otro, está dentro de nosotros mísmos; nosotros lo despertamos. Pero para que despierte necesitamos del otro.
El amor no se mira, se siente, y aún más cuando ella está junto a ti.
El ánimo gozoso hace florida la vida; el espíritu triste, marchita los sucesos.
El antagonismo crece en todas partes donde se manifiesta la vida. En la lucha eterna entre el alma individual y el alma social.
El aprendizaje es un simple apéndice de nosotros mismos; dondequiera que estemos, está también nuestro aprendizaje.
El arte de la vida es el arte de evitar el dolor.
El arte de vivir esta en saber ver lo favorable.
El arte es el placer de un espíritu que penetra en la naturaleza y descubre que también ésta tiene alma.
El arte sólo ofrece alternativas a quien no está prisionero de los medios de comunicación de masas.
El auténtico yo es la mejor parte del ser humano. Es la parte de ti que ya se preocupa, que ya esta apasionada sobre la evolución. Cuando tu auténtico yo milagroso se despierta y se vuelve más fuerte que tu ego, intentarás marcar una diferencia en el mundo. Literalmente entrarás en una alianza con el principio creativo.
El barco en que he de ir está en el puerto; a éste seguirá otro en que tú vayas. Te esperarán mis brazos, no se en dónde... tal vez en algún puerto... ¡en una playa!
El bien público está formado por un buen número de males particulares.
El buen sentido es el que mejor está repartido entre todo el mundo.
El caballero de la fe está solo en todo momento.
El camino de la civilización está pavimentado con envases de hojalata.
El camino de la juventud lleva toda una vida.
El camino de la magia -como, en general, el camino de la vida- es y será siempre el camino del misterio.
El carácter humano es como una balanza: en un platillo está la mesura, y en el otro la audacia. El mesurado tímido y el audaz indiscreto son balanzas con un brazo, trastos inútiles.
El carácter mercantil está dispuesto a dar, pero sólo a cambio de recibir; para él, dar sin recibir significa una estafa.