Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella.
De los males de la vida nos consolamos con la muerte, y de la muerte, con los males de la vida.
Debe haber algo extrañamente sagrado en la sal: está en nuestras lágrimas y en el mar.
Decimos: "Haz como la hormiga, que trabaja todo el día." ¡No sabemos cuán jóvenes mueren!.
Defendemos el capitalismo porque es el único sistema orientado hacia la vida de un ser racional.
Déjame que llore como aquel que sufre en vida la tortura de llorar su propia muerte.