Un pueblo no representa tanto una acumulación de ideas y teorías como de obsesiones.
Cien veces al día burlamos nuestros propios defectos censurándolos en los demás.
El bien público requiere que se traicione, que se mienta y que se masacre.
El insomnio es una lucidez vertiginosa que convertiría el paraiso en un lugar de tortura.
El mejor matrimonio sería aquel que reuniese a una mujer ciega con un marido sordo.
Encuentro tanta diferencia entre yo y yo mismo como entre yo y los demás.