El valor no es la ausencia del miedo, sino el miedo junto a la voluntad de seguir.
En el fondo, son las relaciones con las personas lo que da valor a la vida.
Es muy dulce ver llegar la muerte mecido por las plegarias de un hijo.
Hay pasiones que la prudencia enciende y que no existirían sin el riesgo que provocan.
Hay que emplear mucha prudencia al formarnos nuestras opiniones y más todavía al cambiarlos.